jueves, 31 de julio de 2014

No todo es superstición


Dicen que, si te pones a las tres de la mañana frente a un espejo y, con una vela encendida, nombras tres veces a Verónica, la hija de Satanás se te aparece y te muestra la forma en la que vas a morir.

También dicen que, si a media noche colocas unas tijeras abiertas en mitad de la Biblia, se levantarán con vida propia y se lanzarán a clavarse contra tu pecho.

Marcos nunca creyó ninguna de aquellas estúpidas supersticiones, por eso, y para demostrar que sus amigos eran unos “gallinas acojonados”, aceptó la apuesta y se plantó a las tres de la mañana frente al espejo del baño. Encendió una vela y llamó a la mismísima hija del diablo.

- Verónica, Verónica, Verónica*.

Para su sorpresa, el espejó vibró y le devolvió otra imagen diferente a su reflejo asombrado: era él mismo con unas tijeras clavadas en el pecho, las mismas tijeras que había dejado abiertas tres horas antes entre las páginas de su Biblia.

*Nota del autor: Espero por tu bien que no hayas leído el relato en voz alta pues, aunque no estés frente a ningún espejo ni sean las tres de la mañana, Verónica puede haberte escuchado…