jueves, 10 de julio de 2014

Letanías en el viento


Fuera el viento arreciaba con fuerza y batía con violencia las contraventanas, que golpeaban las paredes de la cabaña a un ritmo frenético, enloquecedor... No me dejaba dormir.

Desde el principio no me pareció buena idea hacer noche en aquel refugio, perdido en mitad de la montaña, pero se nos echaba la noche encima y era imposible que llegásemos a tiempo al punto de encuentro acordado con el resto de excursionistas.

La dueña de la cabaña era una mujer de ojos oscuros y sonrisa extraña. Hacía un ruido raro al respirar, como si sufriera un ataque de asma permanente. Nos dio de cenar, a mis dos compañeros y a mí, y nos ofreció una habitación con tres camas para dormir.

Ahora mis dos compañeros roncaban en sus respectivas camas pero yo no conseguía pegar ojo. Los golpes no cesaban y estaba segura de que el viento arrastraba una voz, una voz poderosa que recitaba una letanía. Por momentos se volvía completamente audible y después se desvanecía según la fuerza del viento.

Mis nervios se tensaron. De la oscuridad total de la habitación se pasó a una tenue iluminación que se filtraba por las rendijas de la puerta. Era tan leve que sólo podía proceder de una vela. La letanía dejó de variar de volumen para mantenerse fija al otro lado de la puerta.

Me hubiera gustado decir que la voz se parecía a la de la dueña de la cabaña, pero decir eso hubiera sido mentir, porque aquella voz se asemejaba más a un gruñido gutural.

Me metí debajo de las sábanas, me envolví en ellas y recé para que todo tuviera una explicación racional. Se escuchó un leve gemido cuando la puerta se abrió y unos pasos avanzar por la habitación. A través de las sábanas vi su sombra caminar hacia mí, vi sus ojos relucir de un modo que no podía ser humano. Lo vi acercarse e inclinarse...

...Me zarandeó, me zarandeaban...

- Despierta, Julia. Que nos vamos.

Abrí los ojos a la cegadora luz del día. Me costó darme cuenta de dónde estaba, de qué había pasado. Mis compañeros de excursión estaban recogiendo sus pertenencias para ponerse en marcha.

Recordé la agonía de la noche anterior... la sensación de claustrofobia y pánico se deshacía bajo los haces de luz. Tal vez todo había sido un sueño.

Me incorporé y puse los pies sobre el suelo... y entonces se pringaron de una sustancia aceitosa que parecía cera, como la que cae de una vela.

- Qué demonios... -maldije, pero me interrumpí.

Juntó a la cama había dos nítidas huellas de pies enormes...

12 comentarios:

  1. ¡Qué impresión! Esas sensaciones de miedo extremo son tremendas, te colapsan... y lo peor de todo, es que luego descubras que no siempre es un juego de la mente.
    Me ha encantado. Supongo que continuará... Y si no, sigue siendo muy, muy interesante.
    Besos.

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    1. No,no, el relato queda aquí con el suspense que deja... Se queda flotando como la niebla densa jejej! Gracias por leerlo y comentar ;)

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  2. Como siempre, me haces esperar hasta la última línea.

    Saludos

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  3. Sueños reales, o realidad en sueños. Muy buen relato, con suspenso y tensión, abrazos

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    1. Muchísimas gracias, Alejandra, guapa! Un besazo!

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  4. Ay, ay, a mi eso me agobia mucho. Recuerdo con demasiada nitidez la noche después a ver la película de la mujer de negro que soñé que había alguien en mi habitación y no podia gritar ni moverme y como que me asfixiaba y fue horrible. Me has recordado a eso.
    Lo único que me ha dejado así fue un punto por en medio de la narración que estando en pasado el texto pusiste un "ahora". No sé, me ha sonado raro con tanto pasado de por medio.
    ¡Un besín!
    (je, pensabas que no iba a pasarme por tu blog, pero un ratín para leerte puedo lograr, robándole el portátil a mi novio jaja)

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    1. Aaayyyy mi Gemi, no podía faltar tu visita!! Yo también tuve un sueño súper parecido en el que un hombre que no podía ver se paraba a los pies de mi cama, qué angustia... Igual escribo sobre ello, jeje
      Gracias por tu visita y a tu novio por prestarte el portátil ;)
      Besinessss

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  5. Wow, Ángela, no había sido una pesadilla, sino una realidad...aunque al final no hubiese que lamentar "perdidas humanas".
    Muy buen relato, mi niña, me gusta tu forma de describir, muy necesaria para ambientar y crear atmósfera.
    Comparto con sumo gusto, preciosa. Besos y muy feliz finde, que a mí ahora en verano me toca trabajarlos de noche, jeje. Pero bueno, me lo paso bien, no me puedo quejar.

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    1. Muchas gracias guapisima!! Gracias por leerme :)
      En verano por la noche estarás más fresquita, mas agustito :)
      Besitos lindaaa

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  6. Hola, Joven Ángela ; no me preguntes que es lo que me ha traído hasta aquí… el destino es caprichoso e imprevisible….. De este fantástico relato…. me podría quedar con un sinfín de detalles,
    pero voy a ser breve; pues no está en mi animo hacerme
    insoportable, con un ser tan sensible y respetuoso como tu.

    Me quedo con un par de detalles. La dueña de la cabaña, con esos ojos oscuros, misteriosos, con esa dificultad al respirar… esa tos asmática…. Que parecía que en un instante u otro iba a dejar de respirar. Me quedo también con esa neblina que envolvía la cabaña.

    Buena y desarrollada imaginación la tuya joven Ángela…. Sí, es envidiable.

    Tengo que irme… Antes escucha bien lo que tengo que decirte. La noche va a ser muy larga levántate, vístete… abrígate bien, abandona la cabaña. No te preocupes por los otros, aléjate todo lo que puedas de ella. Aprovecha que las nubes todavía no cubren a la luna… Adentrarte en el bosque, es el único logar en el mundo donde estarás a salvo… Busca un refugio, protégete de ese viento y espera el amanecer que con su luz barrera las negras sombres de la noche.

    Un saludo…. Se feliz siempre

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    1. Muchas gracias Juan por tu gran comentario. Me alegra que te gustase la historia :)
      En verdad, sería en la oscuridad del bosque donde nuestra protagonista se encontraría más a salvo!!
      Saludos!!!

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